domingo, 12 de septiembre de 2010

Los Puentes de Madison


Mañana lluviosa, típica de este clima atlántico y de esta orografía de la montaña central asturiana. Parece que se nos acabó el verano. Este día podría ser uno de tantos del largo invierno, pero no; estoy seguro de que todavía veremos el sol unos cuantos días en este mes de septiembre, que tiene la fama, por otra parte, de ser el más claro del año, en cuanto a visibilidad se refiere. Sí, en esos días las cosas parecen estar mucho más cerca; parece que podemos tocar los montes con solo extender la mano.
Hablando de todo un poco, volví a ver esa fabulosa película de Los Puentes de Madison. Desde luego, fabulosa la interpretación de los dos “monstruos” de la pantalla, Clint Eastwood y Meryl Streep. La historia narrada es romántica y desgarradora, y, al mismo tiempo, sabia y hermosa. Creo que es una obra perfecta esta película. No sé si le falta algo, porque la música también es adecuada, tiene “tema”, como en otras grandes películas y obras dramáticas. Claro, estas películas buenas, como Lo que queda del día, que ví también hace poco, son en gran medida obras dramáticas, es decir, de teatro. Pero eso no les quita valor; al contrario, forman un complemento perfecto, la fotografía de primeros planos, el diálogo, la música, junto con los otros recursos del cine, como exteriores, fotografía de paisajes, cambios de escenario, etc.
En Los Puentes de Madison se juega mucho con los recuerdos ligados a objetos: la cruz que le regaló Francesca a Robert, aquel papel que fijó en el puente, el vestido de ella, que compró para aquella noche, cartas, fotos, la máquina con que fueron tomadas,... Esos objetos adquieren un poder fabuloso para depertar emociones y recuerdos, A veces resultan incluso peligrosos. Son como talismanes. Otras veces suscitan dulzura y agradecimiento.
Una caja con unas cuantas cosas. Más preciosa que una herencia. Una historia y algunos objetos, que solo tienen sentido para los interesados o para personas cercanas, pero que pueden conmover a otras muchas, como lo ha hecho esta historia casi insignificante, Un poema de Yeats -que no he sido capaz todavía de encontrar- y unas cenizas que se esparcen en las cercanías de uno de los Puentes de Madison.

10 comentarios:

  1. ¿Sabías que antes de dar el papael de Francesca a Meryl Streep, pensaron en Angelica Houston, Susan Sarandon, Glenn Close o Jessica Lange?. Saludos :)

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  2. Adoro Asturias. La conoci en un Noviembre de hace muchos años. No he podido volver, pero lo hare.
    Tambien la pelicula. Me gusta. Es tierna, dulce...
    Su blog, tambien.

    Saludos y besos, por que no.

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  3. Hola, Su.- No sabía esos detalles. Es bonito conocer lo que se mueve tras el telón. La verdad es que cada película es toda una empresa, en la que se mueven muchos hilos. Gracias por tu comentario. Saludos.

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  4. Hola Maile.- Gracias por los elogios a mi tierra y a mi blog. En fin, a mi tierra no la hice yo, pero coincido contigo. Suelo asomarme a tu blog con frecuencia, aunque no haga siempre comentarios. Te devuelvo los saludos y los besos, ¿por qué no? ;)

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  5. Te muestro un bonito poema de Yeats, aunque es posible que ya lo conozcas:

    Cuando estés vieja y gris y soñolienta
    y cabeceando ante la chimenea,
    toma este libro,
    léelo lentamente y sueña con la suave mirada
    y las sombras profundas que antes tenían tus ojos.

    Cuántos amaron tus momentos de alegre gracia
    y con falso amor o de verdad amaron tu belleza,
    pero sólo un hombre amó en ti tu alma peregrina
    y amó los sufrimientos de tu cambiante cara.

    E inclinada ante las relumbrantes brasas
    murmulla, un poco triste, cómo escapó el amor
    y anduvo en las cimas de las altas montañas
    y entre un montón de estrellas ocultó su rostro.

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  6. Es un poema hermoso, Ana María. Lo he meditado un poco. Yo creo que se trata de una viuda que recuerda a su esposo. Hay dos puntos en que yo mejoraría la traducción (con tu permiso):
    "But one man loved the pilgrim soul in you,
    And loved the sorrows of your changing face;"
    pero solo un hombre amó en tí tu alma peregrina y la dolorosa transformación de tus facciones;
    "how Love fled
    And paced upon the mountains overhead
    And hid his face amid a crowd of stars."
    cómo el Amor huyó y traspasando las montañas ocultó su rostro entre una multitud de estrellas.
    No pretendo corregirte, solo intento comprenderlo mejor. Creo que así suena mejor. Me parece admirable. Gracias por traerlo. Pero yo sigo buscando el de las luciérnagas... :)

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  7. Soy poco cinéfila así que poco puedo opinar. Pero sí que es cierto lo que comentas sobre el valor emocional que encierra esa caja y pienso que todas las personas tienen o tuvieron en su vida algo similar. Hasta hace muy pocos años yo guardaba una libreta vieja, en la que siempre que sucedía algo importante escribía una carta. Así llegue a tener “mi vida” lo bueno y lo malo desde que era una niña en unas cuantas hojas de libreta. Hace unos años, en un mal momento las quemé. Perdona menudo “rollo” te estoy metiendo… Un saludo.

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  8. Hola, Marisa.- Conservar recuerdos y diarios nos puede ayudar en algunos momentos. Quizás nos permite conocernos mejor y saber lo que pensábamos hace años. Yo no estoy muy de acuerdo con eso de "lo pasado, pasado". En gran medida somos lo que hemos vivido y somos el resultado de nuestras decisiones... En fin, el pasado está en nuestro presente. Gracias por tu comentario. Saludos.

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  9. Este pasado mes de septiembre por primera vez accedi a tu blog,(y ahora por primera vez escribo en uno)cuando intentaba hacerme con la cruz de Francesca.... que aún sigo buscando...
    Y te escribo ahora, para hacerte llegar el famoso poema de Yeats.., aunque mucho me temo que después de un año, probablemente ya hayas disfrutado del mismo.

    Comparto contigo la belleza de la película y sobre todo.., de la novela, con ese maravilloso y desgarrador final, y la entrevista con el "amigo/músico" de Robert.

    Y sin más te dejo con LA CANCIÓN DE ANGUS EL ERRANTE y con la promesa de encontrarle.., y besarle.. hasta el fin de los tiempos, mientras haya tiempo..... que si algo me ha enseñado la vida es lo efímero que puede llegar a ser


    LA CANCIÓN DE ANGUS EL ERRANTE
    Salí al bosque de avellanos,
    porque tenía un incendio en mi cabeza,
    y corté y pelé una rama de avellano,
    y enganché una baya al hilo;
    y mientras volaban las polillas blancas,
    y estrellas como polillas titilaban,
    eché la baya en el arroyo
    y atrapé una pequeña trucha dorada.

    Cuando la hube dejado en el suelo
    fui a encender el fuego,
    pero algo susurró en el suelo,
    y alguien me llamó por mi nombre:
    se había convertido en una muchacha de tenue brillo
    con flores de manzano en su cabello
    que me llamó por mi nombre y corrió
    y se desvaneció entre el aire que aclaraba.

    Aunque ya estoy viejo de vagar
    por tierras bajas y tierras montañosas,
    descubriré dónde se ha ido,
    y besaré sus labios y tomaré sus manos;
    y caminaré por la larga yerba de colores,
    y cogeré hasta el fin de los tiempos
    las plateadas manzanas de la luna,
    las doradas manzanas del sol.


    W. B. Yeats

    Meryl

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  10. Contesto a Anónimo, que no sé quién será. Firma Meryl. Supongo que no será Meryl Streep. ¡Solo faltaba! Me dice que sigue buscando la cruz de Francesca... Esa cruz existe porque la base del relato es real. Pues mira que si Meryl me ha escrito a mí, que soy uno de sus maś fervientes admiradores... Pero no me escribiría en español, aunque hoy día todo es posible.
    Te agradezco, Anónimo, el poema de las mariposillas blancas. Después de un año al fin he podido disfrutarlo. Y también que te hayas tomado la molestia de escribir en mi humilde blog. Thanks... :-)

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