sábado, 28 de septiembre de 2013

Sobre el latín


Es una pena que el latín pase a ser una "materia especializada".
Con los planes de enseñanza de este pais desde hace 30 años para aquí el latín ha ido siendo marginado hasta constituir una materia  solo para algunos; y aun esos privilegiados solo consiguen arañar un poco su superficie, pues ya me dirán Vds. qué se puede hacer en un par de años en el bachillerato de estudio de latín, un estudio que más bien queda reducido a "cultura y literatura latina" que al idioma propiamente dicho.
Hace algunos días me dió por refrescar mis estudios de latín con una gramática de hace más de 60 años, aquellas gramáticas serias, completas, con ejercicios de traducción y vocabularios, y he quedado de nuevo maravillado de la "majestad" del latín. El latín parece ser un idioma ideal para hacer frases concisas, sonoras, completas, firmes, bellas. ¿A quién no le gusta oír un proverbio latino? El latín es ideal para formular leyes, principios, dogmas; para escribir títulos, memorias, historia, epitafios. Parece un idioma hecho para ser grabado en piedra o en bronce. La belleza del latín... En latín se expresó durante dos mil años la Iglesia Católica para formular sus leyes, ritos, dogmas, documentos y tratados. Y desde que ha dejado de hacerlo parece que ya no es la misma - en algún sentido, claro -. En latín escribieron Descartes, Leibnitz y Newton todavía en el siglo XVII. Y, la verdad, si muchos de mi generación y de las anteriores hemos llegado a saber algo de gramática y sintaxis española ha sido a través del latín, porque lo que es gramática española yo no recuerdo siquiera haberla estudiado alguna vez y no sé cómo se la podría estudiar sin el trasfondo de esa lengua tan completa y robusta como es el latín.
Constituye también un gran estímulo poder llegar a leer a Cicerón, Julio César, Virgilio, Ovidio, Horacio,... en su propio idioma. Esto constituyó durante muchos siglos la base de la formación humanística de todos los universitarios de Europa. Saber latín no era cualquier cosa. Poder apreciar, por ejemplo, la poesía latina bien medida y poder recitar aquellos versos inmortales constituía una meta no poco codiciada.
Cuando se discute este tema del latín y el griego siempre me encuentro con la misma respuesta: ¿Para qué sirve? Pues yo tengo una respuesta simple y certera: Para comprender y poder expresarte correctamente y con seguridad - y sobre todo escribir - en tu propio idioma. E incluso para pensar, porque parece que cuando pensamos estamos haciéndolo también con la ayuda del lenguaje. Si ni siquiera sabes hablar ¿qué pensamientos tan turbios pasarán por tu cabeza?
De todos modos reconozco que el estudio del latín exige no poca constancia y esfuerzo. Solo los que se empeñan pueden llegar a dominarlo completamente.
Y para terminar un proverbio latino famoso: "Hoc volo, sic jubeo, stet pro ratione voluntas".
Qui potest capere capiat...

4 comentarios:

su dijo...

Hola Mirlo, a mi me pencaban en latín hace treinta años y de tanto traducir la guerra de las galias me la sabía casi de memoria, luego cambié de colegio y ahí sacaba dieces, la monja estaba alucinada de que tradujera así "por intuición" y la verdad es que le cogí bastante gusto a esa materia. Muchos besos

El Mirlo dijo...

Hola, Su. Me gusta tu comentario. Aquellos eran buenos tiempos. También teníamos nuestros sufrimientos con aquellas traducciones que no sabíamos por dónde cogerlas. Me acuerdo de una carta de Cicerón, que nos pusieron en en un examen y que comenzaba así: "Si vales, bene; ego valeo..." Claro, la traducción más directa era: "Si vales, bien, yo valgo" (???)

Towanda dijo...

Hola, Mirlo.

Me alegro que hagas esa defensa del Latín porque en el fondo de él viene nuestra lengua.
Yo estudié Latín y Griego, porque a mí lo que me gustaba era la palabra, las letras y esas cosas. Te apoyo.

Un abrazo de bienvenida.

El Mirlo dijo...

Perdona Towanda.- Hace días que no paso por aqui. Me gusta tu comentario. Sí, no nos sobraría volver de vez en cuando a nuestrs raíces. :)