viernes, 11 de julio de 2014

Sobre el veraneo




Vamos a volver a nuestras consideraciones y filosofías antes de que se me olvide hasta de cómo se escribía en un blog.
Se me ocurre hoy comentar algo acerca de esto del veraneo. Las vacaciones de verano hoy día son una institución. A nadie se le ocurre siquiera pensar que podrían no existir. De hecho son un "invento" muy reciente, si las pensamos como algo general a lo que todo ciudadano libre tiene derecho a disfrutar. Más aun, el que no veranea o no coge vacaciones se considera un pobre desgraciado.
Pero veamos un poco - hasta donde llega mi información - de donde viene esto del veraneo. En épocas muy recientes todavía no veraneaban más que los señores y parte de la burguesía de las ciudades. La población era preminentemente rural y en verano precisamente era cuando más trabajaban. El verano era la época de la siega del trigo y otros cereales y de la trilla; trabajo duro y sucio por el polvo que se levantaba. En Asturias era la época de la siega de los prados, de la recogida de la hierba y el almacenamiento en las "tenadas". Entonces no había maquinaria y todo se hacía a mano. Luego estaba también la recogida de la fruta, el "cuido" del ganado. En fin, que la población en general no estaba para muchos ocios.
Las playas son hoy día el exponente por excelencia de eso que llamamos vacaciones de verano, pero yo todavía me acuerdo de ver esas playas desiertas durante casi toda la semana, pues solamente los domingos se animaban un poco con las gentes de las ciudades y pueblos grandes del interior que, según decían en Gijón, venían a quitarse el carbón de la mina. Porque en las minas y en las fábricas me parece que tampoco conocían vacaciones, como no fueran unos pocos días al año. Pero de esto ya no estoy muy seguro. Pero, desde luego, las fábricas no podían parar.
Según leí en alguna parte esto de las vacaciones de verano lo inauguraron los nobles - concretamente se señala alguna región de Italia - que por el verano, allá por el siglo XVIII, debido precisamente a las labores de recogida de los campos, iban desde las ciudades donde vivían a cuidarse de sus haciendas y vigilar sobre el terreno la marcha de los trabajos. Naturalmente acabaron llevándose a sus familias, lo cual trajo consigo que por las noches después de cenar buscasen unos con otros alguna manera de entretenerse. Así nacieron los "saraos", los conciertos musicales, los juegos de sociedad, y, en general, el buen ambiente que desde entonces caracterizó el verano. Allí nacieron también los romances entre los jóvenes, los paseos por el campo, las excursiones de montaña y todo lo demás que luego se recordaba durante todo el frío y crudo invierno. Esta es una teoría.
Hay más teorías que no contradicen a la anterior sino que la completan. Por ejemplo, algunos dicen que, debido precisamente al trabajo del campo, en las universidades y otros centros de enseñanza se interrumpían los estudios para permitir a los jóvenes ir a ayudar a sus padres a las aldeas.
También se dice que con la moda de "ir a tomar las aguas", el auge de los balnearios, la alta burguesía se aficionó a dedicar todos los años una temporada a los baños y de paso disfrutar de la vida social de aquellos centros especiales. Luego, la recomendación de tomar las aguas se extendió al agua del mar. Como esto se consideraba de buen tono y de cierto nivel, la gente empezó a presumir de tomar el sol y se puso de moda el bronceado...
En fin, como vemos, el tema es muy amplio y complejo. Yo para mis adentros también suspiro por el verano, pero "el hombre tiene sus limitaciones", como diría aquel.

1 comentario:

  1. Sólo como información para su conocimiento:
    http://manifiestojrnoval.org/blog/
    Un saludo.

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